"¿Te ayudo a partir tu huevo?"
"abre la boca, mmm, mira que rica sopita"
"ven, te voy a vestir para irnos"
"a ver, sientate, vamos a hacer la tarea"
"hoy no puedo salir en la tarde, mis hijos tienen exámenes"
¿Por qué ayudarlo a vestirse si lo sabe hacer solo?
¿De quién es la tarea/ los exámenes?
Pero... ¿qué pasa con una ayudadita?
La ayuda.
No toda ayuda es igual, unas, realmente favorecen, otras, más bien entorpecen, inhabilitan.
Cuando la ayuda es innecesaria, ¡en vez de ayudar, estorba!
De niños, estorba al desarrollo, a las posibilidades de lograr las cosas por sí mismo y que conlleva a la sensación de éxito de provoca el trabajo bien logrado. Sensación de la que deriva el empoderamiento, el "yo si puedo" y finalmente el "yo valgo".
La idea no es que todo lo deben de emprender solos, ni que no se les puede ayudar en nada. La idea es, que cuando se cree que aquello que el niño se propone a realizar, tiene posibilidades de éxito, hay que dejar que lo intente solo, sin ayuda; y dejarlo experimentar ese final feliz de "¡lo hice!".
Para poder aplicar esto al día a día, lo primero que se tiene que pensar, es como preparar el espacio para que las cosas sucedan.
Lo más recomendable, es empezar desde muy pequeños. Vivimos en un mundo que va muy deprisa, pero eso no debe ser la causa por la que ayudamos a los niños. Hay que planear las cosas con el debido tiempo para que las tareas se realicen al ritmo de cada quién.
Por ejemplo, los bebés de aprox. 9 - 10 meses, que ya sostienen bien su tronco y su cabeza, pueden sentarse en una silla alta, y saben ya llevarse las cosas a la boca. Están en el momento en que pueden comenzar a comer solos. Los padres preparamos: la silla, el babero, la comida: lo suficientemente blanda para ser aplastada por sus encías, picada muy pequeñita, sin caldos. Se la servimos en cuadritos, picadita para que la pueda tomar con sus deditos. El niño lo logra, ¡poco a poco, se va haciendo cargo de comer solito! tal vez deje por un tiempo las sopas, las cosas difíciles. Pero está comiendo solo, lo está logrando y se está dando cuenta de ello. Sin que se le tenga que festejar su logro, felicitarlo. La felicitación está en su interior, en el saber que él ya puede, como todos los demás, hacerlo.
y de ahí continúan las etapas, desde tomar de vaso, lavarse al bañarse, cepillarse los dientes, doblar su ropa, cantar, leer, ... hasta los más grandes que pueden hacer algo de comer, su tarea, estudiar solos. Preparar algo para los demás de la casa, tocar un instrumento musical, hacer un proyecto personal.
Cuando el camino de la independencia comienza pronto, es más natural, más fácil. Se logra sin esfuerzo. La opinión de los padres, los límites siguen ahí. Solamente eliminamos las ayudas innecesarias, las que imposibilitan, entorpecen o detienen el desarrollo personal. Los padres seguimos acompañando, estamos ahí por si nos necesitan, pero en vez de ofrecer la ayuda, esperamos y observamos.
Paciencia, paciencia, paciencia.
Algunos ejemplos por edades:
9 a 12 m | Comer solo |
12 – 18 m | Recoger los juguetes (a un recipiente, canasta) |
18 – 24 m | Recoger su ropa sucia (a una canasta) |
>24 m | Tomar agua de un vaso normal. |
5 años | Hacer la tarea |
6 años | recoger la mesa después de comer. |