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miércoles, 20 de agosto de 2014

¿Cómo es la escuela de tu hijo?

En los últimos años he tenido oportunidad de visitar muchísimas escuelas en México y en otros países como Guatemala y Estados Unidos. 
He visto que aparentemente, todas publican o proclaman los mismos valores, sin embargo, si uno observa cuidadosamente verá que no es así. Hay muchas maneras de indirectamente "observar" cuáles son los valores que prevalecen, este Post es sobre eso, sobre como buscar los mensajes ocultos, los que no están usando en el marketing de la escuela, pero si están aprehendiendo los niños.

Individualidad.
Es un hecho obvio y evidente que cada persona es distinta, por muchas razones, cada uno tiene cualidades, habilidades, facilidades, talentos, inteligencias, gustos, misiones cósmicas diferentes. Permitir la individualidad en la escuela le da la oportunidad a cada niño de "volverse" sí mismo, de escuchar su voz interior, de ser quien tiene que ser
Cuando en una escuela todos los niños estudian lo mismo al mismo tiempo, se visten idénticos, algunos hasta se peinan idéntico como parte del uniforme (que "uniforma"- asemeja a todos) hay poca oportunidad de desarrollar la individualidad. Los niños acostumbran a ignorar su intuición, sus deseos, su curiosidad y aprenden a cumplir las expectativas de otros en vez de cumplir las de sí mismos. 
Cuando se permite la individualidad, además se favorece el desarrollo de la voluntad y el manejo inteligente de la independencia en la que el niño vive la libre elección y las consecuencias de ello. 

Cuidado del Medio Ambiente 
Todos estamos de acuerdo en que debemos de cuidar el medio ambiente, que debemos solucionar el problema en el que nos hemos metido como humanidad, ya que estamos destruyendo la Tierra a un ritmo muy acelerado.  Los que realmente tendrán que cambiar la forma en que usamos los recursos y volver nuestra existencia una sustentable, armoniosa y respetuosa de la naturaleza son los niños. Las nuevas generaciones de jóvenes.   Sin embargo, esto se vuelve difícil de vislumbrar cuando los niños "heredan" nuestras malas practicas, nuestras terribles costumbres y no vislumbran la oportunidad de cambiarlas. 
Un colegio que no tiene espacios verdes, no tiene plantas reales y no brinda la oportunidad de contacto con la naturaleza (por ejemplo por medio de hortalizas, jardines a los que se les permita la entrada) difícilmente está transmitiendo a los niños el valor del cuidado del medio ambiente. 
Son semáforos rojos  encontrar en un colegio: vasos de unicel (cuando te ofrecen un cafe), toallas de papel en los baños, decoraciones de Fomi, plantas de mentiras (de seda), productos desechables en el lunch de los alumnos (como botellitas de agua en vez de cantimploras, etc). 

Pensamiento Crítico
Vivimos en la era de la información desmedida y al alcance de la mano.  Saber discernir entre diferentes fuentes de conocimiento, dudar, criticar, razonar, etc. son habilidades que requieren los niños y los jóvenes para su vida. 
Es importante que la información venga de diferentes fuentes, de diferentes autores que tengan corrientes de pensamiento distintos.  No nos podemos conformar con decirle a los niños "que queremos que piensen" y mostrarles solamente eso; se les debe de presentar una gama amplia y darles la oportunidad de debatir y argumentar. 
Cuando es la misma institución o el mismo maestro la que diseña el curriculum, escribe los libros de texto y censura a la clase (les dicen que pueden y que no pueden enseñar- que deben decir) y se limitan las fuentes de información, se ponen en peligro las capacidades de juicio de los alumnos.  Contrario a lo que muchos piensan, esto lejos de formar a los niños a una sola idea - la que es válida para esa corriente-  los deja desprotegidos. 
Debe haber un cuidado de la inocencia infantil, una planeación, una premeditación de mensajes relevantes, pero esto no debe comprometer todo lo anterior. 

Valorarse a sí mismos 
Sentir que los logros son propios y avanzar sin tener que tener alguien abajo para sentirse arriba. Tener oportunidades de éxito personal, de logros sin ayuda de otros que den al niño la sensación de autovalía, de aprecio por el esfuerzo para conseguir sus metas.  Estos son los ladrillos con los que se construye el autoestima. 
La escuela debe de estar llena de estos momentos, ¿Cómo se ve un niño que está logrando esto? Es un niño concentrado en algo que le interesa al que se le da un reto, que es una dificultad, pero que la maestra piensa que podrá lograr, no con demasiada facilidad, con algo de esfuerzo.  Y lo más importante: No se le brindan ayudas innecesarias. 


Valor al Pensamiento, a los Aprendizajes Significativos
Por último y también muy importante, está el ¿qué busca la escuela en el día a día? ¿Quedar bien con los papás? ¿Sacar el primer lugar? ¿Tener buena calificación en las pruebas estandarizadas? ¿O formar niños?
Una escuela que presume mucho de sus "primeros lugares", que premia a los alumnos destacados en calificaciones, da nombramientos de acuerdo al resultado... parece que está más motivada a dar una buena imagen, a estar arriba y puede estarse olvidando de todo lo demás. 

Otras cosas más evidentes, que hay que buscar: el valor que se le da al arte, a la música, a la expresión personal, etc. 

Espero que esto sirva para ayudarles a identificar muy bien este "curriculum oculto" que es de lo más importante en la educación de sus hijos. 

Aprecio mucho sus comentarios. 
Sandra



martes, 10 de enero de 2012

Cuando ayudamos de más





"¿Te ayudo?" 


"¿Te ayudo a partir tu huevo?"
"abre la boca, mmm, mira que rica sopita"
"ven, te voy a vestir para irnos"

"a ver, sientate, vamos a hacer la tarea"
"hoy no puedo salir en la tarde, mis hijos tienen exámenes"

¿Por qué ayudarlo a vestirse si lo sabe hacer solo?
¿De quién es la tarea/ los exámenes?

Pero...  ¿qué pasa con una ayudadita?

La ayuda.
No toda ayuda es igual, unas, realmente favorecen, otras, más bien entorpecen, inhabilitan.

Cuando la ayuda es innecesaria, ¡en vez de ayudar, estorba!

De niños, estorba al desarrollo, a las posibilidades de lograr las cosas por sí mismo y que conlleva a la sensación de éxito de provoca el trabajo bien logrado. Sensación de la que deriva el empoderamiento, el "yo si puedo" y finalmente el "yo valgo". 

El autoestima..., tanto se habla del autoestima, de todas las cosas que suceden día a día y pueden destruir el autoestima de los niños. Las críticas, las etiquetas, los adjetivos.  Sin embargo, poco se habla del valor que adquieren los niños de sí mismos al saberse capaces (de comer solos, bañarse solos, estudiar solos y pasar, elegir solos). 

La idea no es que todo lo deben de emprender solos, ni que no se les puede ayudar en nada. La idea es,  que cuando se cree que aquello que el niño se propone a realizar, tiene posibilidades de éxito, hay que dejar que lo  intente solo, sin ayuda; y dejarlo experimentar ese final feliz de "¡lo hice!".

Para poder aplicar esto al día a día, lo primero que se tiene que pensar, es como preparar el espacio para que las cosas sucedan.  
Por ejemplo, si queremos que se puedan lavar las manos solos, necesitarán: un banquillo para alcanzar el lavabo, el jabón a su alcance, la llave que puedan manipular, y una toalla al alcance de su mano.  Si preparamos el espacio, facilitamos que al momento de la acción no se requieran tantas ayudas que fácilmente se pudieron resolver de antemano. 

Lo más recomendable, es empezar desde muy pequeños. Vivimos en un mundo que va muy deprisa, pero eso no debe ser la causa por la que ayudamos a los niños.  Hay que planear las cosas con el debido tiempo para que las tareas se realicen al ritmo de cada quién.  
Por ejemplo, los bebés de aprox. 9 - 10 meses, que ya sostienen bien su tronco y su cabeza, pueden sentarse en una silla alta, y saben ya llevarse las cosas a la boca. Están en el momento en que pueden comenzar a comer solos.  Los padres preparamos: la silla, el babero, la comida: lo suficientemente blanda para ser aplastada por sus encías, picada muy pequeñita, sin caldos.  Se la servimos en cuadritos, picadita para que la pueda tomar con sus deditos.  El niño lo logra, ¡poco a poco, se va haciendo cargo de comer solito! tal vez deje por un tiempo las sopas, las cosas difíciles.  Pero está comiendo solo, lo está logrando y se está dando cuenta de ello.  Sin que se le tenga que festejar su logro, felicitarlo.  La felicitación está en su interior, en el saber que él ya puede, como todos los demás, hacerlo.

y de ahí continúan las etapas, desde tomar de vaso, lavarse al bañarse, cepillarse los dientes, doblar su ropa, cantar, leer, ... hasta los más grandes que pueden hacer algo de comer, su tarea, estudiar solos. Preparar algo para los demás de la casa, tocar un instrumento musical, hacer un proyecto personal. 

Cuando el camino de la independencia comienza pronto, es más natural, más fácil.  Se logra sin esfuerzo.  La opinión de los padres, los límites siguen ahí.  Solamente eliminamos las ayudas innecesarias, las que imposibilitan, entorpecen o detienen el desarrollo personal.  Los padres seguimos acompañando, estamos ahí por si nos necesitan, pero en vez de ofrecer la ayuda, esperamos y observamos. 
Paciencia, paciencia, paciencia.


Algunos ejemplos por edades:
9 a 12 m
Comer solo
12 – 18 m
Recoger los juguetes (a un recipiente, canasta)
18 – 24 m
Recoger su ropa sucia (a una canasta)
>24 m
Tomar agua de un vaso normal.
5 años
Hacer la tarea
6 años
recoger la mesa después de comer.





lunes, 18 de julio de 2011

Niños obedientes, es justo ¡lo que no queremos!





Tal vez les suene raro, pero voy a explicarme...


¿Que es ser obediente? Hacer lo que nos piden, sin importar como nos sentimos al respecto. Cuando un niño debe de ser obediente, no debe de "pensar" que haría esa situación, hacer juicios de valor: si algo está bien o está mal... sólo debe acatar lo que otra persona manda.


Según el diccionario obediencia es el Cumplimiento de la voluntad de la persona que manda, de lo que establece una norma o de lo que ordena la ley.        Según Montessori, la obediencia es la sustitución de la voluntad, cambio mi voluntad por la de otro.  




A veces es necesaria, no digo que no... por ejemplo para evitar un peligro inminente: "NO SE TOCAN LOS CABLES DE LA LÁMPARA!!" en estos casos la obediencia es importante y necesaria, pero dejando los escenarios de peligro, y volviendo al día a día:


¿nos conviene la obediencia? 


Tal vez en este minuto, la respuesta sea un Si seguro, pero a la larga y viendo el panorama completo: ¿nos conviene que nuestros hijos aprendan sólo a obedecer o que aprendan a ejercer SU voluntad? (A saber que es lo que dicta su voluntad.)


Antiguamente se criticaba a los niños diciendo "es muy voluntariosa" todavía podemos escuchar algunas personas decir comentarios así... pero ¿es malo ser voluntariosa? (ojo: distinguir voluntariosa de caprichosa) cuando a mi me dicen eso de alguno de mis hijos, dentro de mi, no puedo más que sonreír, me dan ganas de decir "si, gracias".
Tengo la bendición de tener una hija MUY voluntariosa, sabe que quiere y como lo quiere y sabe decidir. Una parte es porque ella así es, es parte de su temperamento; y otra parte, ¡mi trabajo me ha costado! 


No se aprende a decidir en un día, se empieza por pequeñeces... se va adquiriendo práctica y seguridad hasta que la voluntad emerge, en los pequeños se desarrolla el sentido de ejercer la voluntad, y los padres ayudan a lograrlo.


Entre más oportunidades  le brindemos a nuestros hijos para escuchar su voz interior y elegir, con mayor facilidad lo harán hoy, mañana, y lo más importante, los días despuñes de mañana.


Tengo fotos de mi hija vestida con calcetines amarillos, mallones rosas, una falda multicolor y blusa blanca con verde, con una sonrisa en la cara, de orgullo, de haberse vestido justo como ella quería.  (Y así salió de la casa...) Poco a poco ha aprendido sobre lo que combina y lo que no, pero proteger su voluntad en ese momento, valía más que una salida bien vestida.


Los niños tienen que saber hacer sus propios juicios, poder valorar la situación y tomar decisiones; no se puede empezar a los 18 años, cuando ya eres grande, porque estás tan acostumbrado a que decidan por ti que ya no sabes decidir tu mismo; para entonces se vuelve muy difícil elegir y escucharte a ti mismo, a tu voluntad.  Mejor escuchar a los demás, sustituir mi voluntad por la de los otros... (obedecerlos)


¡Yo quiero!  ¿Qué quiero?

¿Niños obedientes o niños que desarrollan su voluntad?


Ahora bien, existe la obediencia voluntaria, el niño decide que quiere seguir tu voluntad, porque te ama, te admira y te respeta y quiere hacer lo que le pides, porque sabe que le hace bien.  (Este ejercicio de la voluntad, también la describía Montessori -no fue idea mía, pero si he tendido la oportunidad de comprobarlo y observarlo- para Montessori era la máxima etapa de la obediencia).  Es un nivel de amor y confianza al que aspiramos los padres, y se alcanza no doblegando la voluntad, sino ayudándolo a desarrollarla, ejercerla, sentirse cómodo decidiendo y sabiendo que puede a veces confiarle tu voluntad a otro.  






El otro gran beneficio es que el que sabe usar su voluntad sabe decir NO.  El ¨no¨ se aprende cuando lo has escuchado y cuando he logrado usar mi voz interior. 


Bueno, ahora iré a mandar a mis hijos a dormir, y espero que me obedezcan!! jajajaja  porque también hay límites para la voluntad.  Y la hora de dormir es uno de ellos.

martes, 13 de abril de 2010

Montessori Hoy



Este blog es para ubicar a Montessori en la familia del siglo XXI.

El sistema Montessori, se tiene que entender como un sistema educativo que lleva consigo toda una teoría antropológica (estudia los comportamientos del hombre a través de la vida y a través de la prehistoria) y en base a esto propone una filosofía de vida.  Esto suena muy complicado, pero no lo es, es bastante simple en realidad.  

La Dra. Montessori basa todo su método en las observaciones que hacía y pretendía siempre llevar el método científico a la educación. Observaba y en base a eso comprobaba o desechaba hipótesis. En palabras simples, anotaba lo que observaba y sólo en eso se basaba, no en prejuicios o ideas anteriores, teorías educativas, nada preconcebido...

Pero ¿son los niños de hace 100 años comparables a los de ahora? ¿Podemos basar la educación de nuestros hijos en obsrvaciones que se hicieron el siglo pasado?

Si, porque las observaciones de Montessori nunca fueron dirigidas a aspectos cambiantes o modas sino a la naturaleza humana. Ella trataba de encontrar lo que tenemos de denominador común los seres humanos (en Holanda, Alemania, España, India, Estados Unidos, etc) por ejemplo ¿como es la naturaleza del niño a los dos años? ¿en todos ocurre el lenguaje?, buscaba manifestaciones de comportamientos a los que tendían la mayoría de los niños de esa edad.  

Ejemplo:
Observación:  Todos los niños de 2 años aprenden el lenguaje al que han sido expuestos, sin un esfuerzo aparente.
Necesidad: Ofrecer al niño un ambiente rico en estímulos vocabulario, objetos que nombrar, a los cuales ponerle adjetivos, etc.
Respuesta: Ilustraciones reales e interesantes en las paredes, libros, tarjetas con imágenes, tarjetas con secuencias de historias, etc.

La diferencia es que los niños de hoy en día están más expuestos muchas cosas, a la televisión, la computadora, la información....  y eso hace que a veces sea más difícil que se "enganchen" y les llame la atención los materiales de las escuelas.

Por otro lado, el nombre Montessori se puede usar sin ninguna regulación, eso hace que muchas escuelas Montessori en realidad no lo sean; y es importante fijarse en varias características para escoger una escuela Montessori, aquí les pongo algunas sugerencias:
Observar un salón funcionando es esencial para detectar si es o no Montessori (como debe de ser) ya que el material en el salón no garantiza que se aplique la filosofía.
- Los niños deben de trabajar individualmente
- Los niños deben de trabajar de manera independiente de la guía la mayor parte del tiempo.
- Deben de poder elegir el material con el que van a trabajar.
- Se les debe de permitir trabajar SIN interrumpirlos por 3 horas (como interrupciones cuenta la clase de ingles, de deportes, de baile, de computación)
- La guía debe dejar al niño corregir y notar sus propios errores en vez de señalárselos ella.
- Debe sentirse amor y armonía en el salón aún cuando hay límites muy estrictos.


Son cualidades de un salón Montessori fomentar en los niños:
independencia, límites claros y amigablemente impuestos, cuidado de su persona y su ambiente, expresión verbal y escrita, creatividad, respeto entre compañeros, tolerancia, ayuda mutua, desarrollo de la mente matemática y de la abstracción.